Borracho o Cantinero.


Por: Arturo Nahle García.

Durante 7 años he publicado aproximadamente 500 artículos en diversos medios de comunicación sobre política y toda clase de tópicos; hoy confieso que mis favoritos han sido los biográficos, las crónicas y los que tienen que ver con el devenir de mi tierra, Zacatecas.

También debo confesar que mis publicaciones han sido un instrumento para expresar mis filias y mis fobias, mi óptica y opinión de lo que pasa en el mundo, en México y en el Estado.

Cuando vuelvo a leer mis primeras notas me doy pena, descubro que sobre la marcha fui aprendiendo y es ahora cuando más valoro a quienes se dedican al periodismo.

Elegir un tema no es fácil, debe ser de actualidad y por tanto de interés general, de preferencia que no sea el mismo que ese día todos los articulistas abordarán. Elegir el título tampoco es sencillo, debe ser corto y llamativo. Empezar el texto es toda una aventura, desde el primer párrafo hay que tratar de atrapar al lector y llevarlo suavemente hasta el cierre, con un remate que sea una especie de desenlace.

El tamaño de un artículo también es importante, no debe ser ni muy largo ni muy corto, debe tener párrafos perfectamente señalados y salpicados con estadísticas interesantes, pequeños detalles y hasta chascarrillos.

Para escribir hay que leer, estar informado, ser constante y congruente, no se vale decir una cosa un día y al siguiente otra totalmente distinta y contradictoria. Ah! no hay peor cosa que el lenguaje rebuscado, el que nadie entiende, y no hay mayor satisfacción que recibir un correo solidario.

En fin, escribir no solo se me convirtió en un hobby, también en una disciplina.

Sin embargo hoy debo dejar de hacerlo porque tengo una alta responsabilidad pública, es hora de dejar de analizar el desempeño de los funcionarios para que otros analicen mi propio desempeño.

Y es que nunca he comulgado con los funcionarios que utilizan los espacios editoriales para aplaudir su propio actuar o dar rienda suelta a su infinita capacidad de abyección, no voy a caer en esa ridiculez.

Los que dicen que no es lo mismo ser borracho que cantinero tiene toda la razón, los borrachos son exigentes, necios y a veces hasta majaderos; por el contrario los cantineros deben ser tolerantes, atender, servir y aguantar vara.

Pues hoy dejo de ser borracho para convertirme en cantinero, no estoy en condición de exigirle al gobierno que atienda y sirva, me toca ahora atender y servir y que sean otros los que juzguen si soy o no un buen servidor.

Con hechos, no con artículos, tendré que demostrar que puedo ser un buen Procurador y que puedo hacer las cosas que otros no hicieron y muchas veces critiqué. Si esta casa editorial me lo permite, ocasionalmente escribiré sobre asuntos ajenos a mi quehacer público, cuando regrese a la sociedad civil regresaré también al MEOLLO. Muchas gracias por todo y a todos.

arturo.nahle@hotmail.com

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